Epoca Prehispánica
El tiempo prehispánico se extiende desde el origen de los primeros pobladores en nuestro continente, hasta la llegada de los españoles a estas tierra en el siglo XVI. Durante este largo tiempo los hombres que habitaron la región dónde se asienta Ocampo forjaron una cultura con características e identidad propias. La municipalidad de Ocampo fue asiento de hombres que legaron culturas y formas de vida que fueron condicionadas tanto por los elementos geográficos como por las influencias de las grandes culturas de Mesoamérica, principalmente la teotihuacana y tolteca. Estas muestras culturales tuvieron algunas características comunes a las culturas establecidas en el altiplano, pero las condiciones desérticas de nuestra región apenas permitieron que se desarrollaran grupos semialdenas propios de cazadores y recolectores.
Los Habitantes de la Región
El territorio ocampense se localiza en el área marginal de Mesoamérica, área muy poco propicia para el desarrollo de culturas mas o menos avanzadas; aunque no formó parte de Aridoamérica por su aridez y ambiente semidesértico solo permitió ser poblada por indios nómadas dedicados principalmente a la caza y recolección.
Al igual que el resto del mundo, el primer paso para hacerse sedentario, fue con la agricultura, haciendo la división del trabajo; en el suelo ocampense este proceso se inició aproximadamente hace 3500 años en las estribaciones planas que forma la Sierra de Santa Bárbara y que después se extendió a otros lugares con agua.
De los restos arqueológicos existentes en el municipio de Ocampo, existe uno reconocido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia que es conocido con el nombre de El Cóporo. En este sitio se localizan influencias culturales de la cultura de Chupícuaro la cuál floreció en el bajío paralelamente a la cultura teotihuacana, que a diferencia de esta última no desarrolló centros urbanos importantes, si contó con asentamientos temporales y con una economía basada en la agricultura.
El papel que representó esta cultura en el Occidente de México es parecido al de la Olmeca en Mesoamérica; mientras los Olmecas fincaron las raíces culturales de la Mesoamérica sureña y del centro, las chupícuaro lo hacen en el Occidente y en el norte del país, logrando que su ciclo cultural trascienda hasta la llegada de los españoles.
Los Pueblos Chichimecas
La llegada de los chichimecas en el siglo XII d.C. al área central del territorio mexicano, provocó el desplazamiento de diversos grupos, entre ellos los otomís y los tecuexes. A finales del siglo XV, los mexicas extienden sus dominios a diversas áreas imponiendo fuertes tributos pero sin someter a los pueblos chichimecas
Comúnmente, se piensa que los grupos chichimecas eran incultos, que eran simples nómadas que no tenían organización, que andaban deambulando por toda la parte centro-occidente del país, y que a veces hacían incursiones hasta la región otomí y tarasca, asolando a estos grupos indígenas. También a veces se quiere homogeneizar o englobar las características de las "Naciones del norte", lo cual es incorrecto, pues si bien compartían muchas costumbres, también había diferencias entre sí.
Los españoles, después de la conquista de México-Tenochtitlán, nunca se imaginaron que tardarían más de dos siglos en conquistar todo el norte de México, que es una vasta región conocida como Aridoamérica. En ella habitaban varios grupos cazadores-recolectores que fueron conocidos bajo la denominación de chichimecas (perro sucio e incivil). Este nombre se les dio por tener un grado cultural inferior en comparación con los indios de Mesoamérica.
Las cuatro naciones principales de indios eran los pames, guamares, zacatecos y guachichiles, éstos dos últimos a diferencia de los tecuexes, caxcanes y los otros dos grupos, tenían un grado cultural inferior, porque los demás tenían adoratorios y conocían la agricultura, aunque cabe resaltar que la mayoría de los chichimecas eran cazadores-recolectores y solamente los que conocían la agricultura eran los que vivían cerca de los ríos o en áreas donde había ojos de agua, manantiales.
Su nomadismo hacía que su nivel cultural fuera realmente pobre si lo comparamos con la de los pueblos de Mesoamérica. Sin embargo, a pesar de su condición cultural, los chichimecas lograron edificar templos-fortaleza, canchas de pelota, desarrollaron la cerámica, la pintura (petroglifos), etc. todo ello en un medio desfavorable, en una zona árida donde las precipitaciones pluviales son escasas y donde el clima es cambiante según la altitud
En la región del actual municipio de Ocampo el pueblo chichimeca predominante eran los guachichiles y eran los más belicosos, merodeaban desde Saltillo hasta San Felipe (Torres Mochas). Su centro de operaciones fue el Tunal Grande, el cual, a parte de servirles como refugio o escondite, era una enorme fuente de alimento. El nombre de guachichil significa "cabezas pintadas de rojo"; este nombre se les dio porque se pintaban la cabeza y el cuerpo de color rojo; extraían el colorante de yerbas o de la misma tuna y de las minas de colorante encontradas en San Luis Potosí; también se adornaban el cabello con plumas de color rojo.
Cabe hacer mención que una de las características de los chichimecas fue la desnudez, aunque algunos se cubrían con pieles.
Por otra parte, estos grupos siempre estaban en constante guerra, de hecho eso fue lo que los caracterizó de otras culturas; estaban guerreando siempre por el territorio, pues cuando les apremiaba el hambre porque no había comida, dejaban su territorio e iban en busca de alimentos, lo cual provocaba que entraran en conflicto con otros grupos.
La Ruta de Plata
Los caminos adquieren personalidad, tanto por los sitios y condiciones que se encuentran a lo largo de su trayectoria, como por sus funciones y puntos de destino.
Siguiendo las leyendas que hablaban de lugares fabulosos donde el oro recubría casas, calles y personas, se internaron diversas expediciones españolas en el desconocido territorio americano hasta terminar, la inmensa mayoría de ellas, no sólo en el fracaso de su búsqueda, sino en el desastre total.
En 1546 se descubrieron las minas de Zacatecas y cuatro años más tarde la extracción de plata empezó a ser tan importante que llamó la atención de los pobladores novohispanos y las autoridades coloniales. Pocos años después se explotan las minas de Guanajuato y a partir de 1556, cuando se descubren los minerales de San Martín en en norte de Nueva Galicia, nuevas expediciones fundarían los yacimientos que a lo largo del siglo XVI fijarían la Ruta del Camino de la Plata: Fresnillo, Sombrerete, Chalchihuites, San Andrés, Mazapil Nombre de Dios, Durango, Indehé, Mapimí, Avino, Santa Bárbara, San Pedro del Potosí y Pinos, por mencionar los más importantes, hasta concluir con la expedición que en 1598, dirigida por Juan de Oñate con el cargo de Adelantado, fundó el reino de Nuevo México.
Ocampo, por entonces no existía porque estaba en una zona de pueblos nómadas fue hasta la llegada de los españoles y la construcción del camino de Zacatecas a México (también llamado ruta de la plata) que se vieron en la necesidad de tener un lugar dónde reposar sus caballos, así mismo, un lugar que les pudiera brindar seguridad y descanso de los constantes ataques de los indios chichimecas. Ocampo al igual que muchos otros pueblos fueron creados con esta finalidad de tal manera que se localizaran en puntos estratégicos a lo largo de la ruta de la plata, que era el camino principal para conectar los lejanos territorios del norte con la capital de la colonia.
Los Chichimecas Feroces Guerreros
Para empezar, los chichimecas fueron el principal obstáculo que enfrentaron los españoles en su avance hacia el norte durante el siglo XVI. Cazadores-recolectores, nómadas temporales, recorrían grandes extensiones en busca de los alimentos que aseguraban su subsistencia. No sólo resultaba difícil identificar sus campamentos y sus características culturales, sino además fue imposible reducirlos rápidamente, como ocurrió con los indígenas en el Valle de México o en el sur. Eran hábiles y feroces guerreros que dominaban con gran maestría el arco y la flecha, con un conocimiento profundo de los territorios donde habitaban y, sobre todo, habían desarrollado una impresionante capacidad para sobrevivir en las condiciones más difíciles que ofrecía la naturaleza.
No tardaron los chichimecas en reaccionar contra la intrusión española en sus tierras; su descontento lo manifestaron asaltando estancias, robando conductas de carretas y ganado y matando a cuantos caían en sus manos. Los historiadores ubican el inicio de la guerra Chichimeca en 1550 que duraría según los anales de la época 50 años. La región de Ocampo quedó en el corazón de la guerra, y durante los primeros años del conflicto, la administración española intentó integrar a los chichimecas al sistema político, económico y social, pero estos no respondieron, por lo que se fundaron las villas de San Felipe en 1562 y San Miguel en 1555 para proteger a los españoles e indígenas que vivían en paz. Aunque en el siglo XVI muchas de las tierras del norte eran enormes bosques antes de la presencia hispánica, con pequeñísimas zonas de agricultura temporal que practicaban algunos grupos chichimecas, el consumo de madera y carbón para fundir la plata rápidamente dejó en la aridez el entorno inmediato de todos los reales de minas. Si agregamos las enormes cantidades de material de desecho que eran arrojadas y lavadas cuando se introdujo el sistema de patio, contaminando la tierra, el resultado fue la dificultad para tener centros de abastecimiento cercanos, sobre todo agrícolas.
La importancia de este camino de la plata era enorme, porque no solo se transportaba plata de las ricas minas de Zacatecas y Guanajuato hacia la ciudad de México, sino que a su regreso, arrieros y mercaderes transportaban también el pago de las mercancías vendidas y los envíos particulares a sus parientes o socios en las ciudades novohispanas o en España. También eran el medio para remitir la plata obtenida de los procesos judiciales, especialmente de los remates de los "bienes de difuntos" . Casi desde mediados del siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, la producción de plata en la Nueva España aportó al menos la tercera parte de la producción mundial y, en ocasiones, llegó a superar el 60 por ciento con lo cuál se deduce la gran riqueza que circulaba por este camino...
Los Inicios de Ocampo
La Estancia del Vaquero que en 1852 había comenzado a crecer al quedar en el camino Guanajuato-Tampico, poco a poco se convirtió en una población próspera al contar con algunos mesones que satisfacían las necesidades del personal que pernoctaba de las diligencias y arriería que transitaba por el camino. El gobernador Florencio Antillón determinó el 24 de noviembre de 1868 elevar a la Congregación de San Juan Bautista del Vaquero a la categoría de Pueblo y ordenó colocar la primera piedra de la delegación municipal.
La Revolución
La población de Santa Barbara localizada en el municipio, es atacada por unos bandoleros que se hacen pasar por revolucionarios el 16 de Julio de 1916, venciendo la poca resistencia, y dando muerte a varias personas del lugar. Posteriormente, este grupo armado se dirigió a otra población llamada la Haciendita en dónde lograron reunir un grupo aproximado de 600 hombres provenientes de diversos lugares para asaltar a Ocampo (localizado a 6 km de la Haciendita).
En Ocampo fueron emboscados por los habitantes del lugar que estaban apostados en las azoteas y en la torre de la Iglesia, dando muerte a una gran cantidad de los "revolucionarios" haciéndolos huir con rumbo a San Felipe, siendo perseguidos por una partida de habitantes de Ocampo a caballo hasta el cerro del Santero dónde fueron cercados por los pobladores de San Felipe y Ocampo, los cuáles derrotaron a los "revolucionarios". Sin embargo, mucha gente que vivía en las rancherías se fueron a vivir a Ocampo para protegerse del pillaje que había mucho durante toda la época de la revolución. Entre los personajes destacados en estas batallas está Don Agustín Negrete por su puntería en el manejo del rifle.
La guerra Cristera
La actividad cristera en nuestro municipio fue de gran relevancia y hubo personas de alto rango dentro de las filas cristeras que ahí lucharon entre las cuáles podemos mencionar a Primitivo Jiménez y el padre Pedro Pedroza. Durante la persecución del gobierno federal hacia los sacerdotes católicos se celebraban los servicios religiosos en casa de Bernardino Camacho, al amparo del silencio de los pobladores del lugar.
Para combatir esto, fueron enviados varios destacamentos de soldados, pero varios desertaron para defender la causa cristera, entre ellos un militar de alta escuela llamado Domingo Aranda.
Don Primitivo Jiménez era originario de la Sierra Gorda de Guanajuato y fue el capitán de las fuerzas cristeras de la región, derrotando muchas veces a las fuerzas federales, pero siendo derrotando y aprehendido en San Juan de Llanos por Natividad López, quién lo llevó a Dolores Hidalgo dónde fue fusilado junto a su asistente.
Sin embargo el movimiento cristero no ceso, porque el brazo derecho de Don Primitivo Jiménez que se llamaba Juan Negrete logró escapar, y continuó la lucha ya que el líder máximo del movimiento cristero era Juan Negrete, pero el líder militar era Don Primitivo Jiménez, hasta que fue muerto el 26 de Diciembre de 1927 junto con su hermano Pablo Negrete en la batalla de la base de Güello, siendo derrotados por el coronel Cedillo y Palma al mando de un regimiento de 800 soldados.
Pero aún a pesar de que muchos líderes cristeros murieron fusilados, el movimiento no cesó, ya que aparecían nuevos líderes como Don José Martínez, quién derrotó al regimiento de Trinidad López el 3 de Mayo de 1929. Mientras se desarrollaban los hechos, la casa parroquial de Ocampo se usaba como cuartel militar, mientras que los oficios religiosos a cargo del Cura Pedro Pedroza y su vicario Valente Luna se celebraban en las casas particulares de Ocampo y de las poblaciones aledañas, siempre protegidos por los habitantes, permaneciendo en esta situación hasta el 25 de enero de 1929, cuando se restablecieron las libertades de cultos por parte del gobierno federal.
1929-1940
Después de la guerra cristera que terminó en 1929, ocurre otro evento violento en el municipio, ya que el pueblo se levanta en armas contra el gobierno municipal a causa de un problema entre el párroco del lugar Ignacio Lara y el comandante de la policía, los cuáles aún seguían molestos por la guerra cristera.
El asunto llegó a tal grado, que en 1932, se reune gente proveniente de San Felipe, de Pinos Zacatecas, Arriaga San Luis Potosí y Ojuelos Jalisco, así como de las poblaciones cercanas al mando de Enrique Alvarez Valerio, los cuáles tomaron la presidencia municipal, y quemaron los documentos del registro civil ya que los insultos que profería el comandante de la policía contra el párroco no fueron tolerados por la gente.
Sin embargo, el destacamento de soldados que había en Ojuelos fue alertado, y estos llegaron a Ocampo a combatir a los rebeldes, los cuáles se refugiaron en el cerro del pájaro, dónde se libró una batalla el 28 de Octubre de 1932. En esta batalla los rebeldes fueron sorprendidos por las fuerzas militares, y los derrotaron, aunque la mayoría de estos rebeldes huyeron gracias a que un habitante de Ocampo Gto., llamado Tanillillo Estanislao Ortiz cubrió la huída de sus compañeros aún a costa de su propia vida, ya que impidió el avance de los soldados parapetado detrás de una roca, y disparando con mucha certeza, aúnque al final el número de enemigos fue superior.
Después de estos eventos, llego una tensa calma al municipio, hasta que comienza la reforma agraria a través del decreto de Lazaro Cárdenas, cuando los hacendados contrataron a un José Vázquez, el cuál se dedicaba a amedrentar a los campesinos agraristas y a sus propios trabajadores que simpatizaban con el movimiento agrario, e inclusive, llegó a cometer muchos asesinatos por esta causa, hasta que mató a un subteniente del ejército y abusó de la esposa de este, fue entonces perseguido por las autoridades. |